En la revista Buenos días, que cada mañana acompaña a los televidentes de los canales Caribe y Cubavisión, existe un espacio singular: Buen Idioma al día. Conducido por Cristian Martínez González, periodista, profesor universitario y editor, este segmento se transmite todos los jueves, cerca de las 7:15 a. m., y se ha convertido en un referente para quienes desean cuidar y disfrutar el idioma español.
El proyecto Buen Idioma nació en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, como iniciativa estudiantil que pronto trascendió las aulas. Multipremiado en el Concurso Nacional de Periodismo 26 de Julio, Cristian ha sido reconocido por su aporte a la cultura lingüística del país. Hoy, con más de medio millón de seguidores en todas sus redes sociales, un pódcast semanal y una revista digital, Buen Idioma se consolida como una propuesta multiplataforma capaz de dialogar con públicos diversos y de seducirlos con un lenguaje sencillo y cercano. Sobre algunas particularidades del espacio televisivo, conversamos con Cristian.
—¿Cómo nació Buen Idioma al día y qué motivaciones impulsaron su integración en la revista Buenos días?
—Nació en agosto de 2023, cuando ya el proyecto Buen Idioma tenía tres años, gracias al impulso del Canal Caribe, que le abrió sus puertas, consciente de la necesidad de contar con un apartado para la divulgación lingüística en su parrilla, específicamente en la revista Buenos días. Se trata de un programa que, además, se transmite por Cubavisión, lo que permite que llegue a un público más amplio. Es ese mismo público el que ha demandado, a lo largo de los años, un espacio sobre el buen uso del idioma español. Muchas veces, preocupado por su posible deterioro, echaba en falta escuchar consejos para un mejor uso, noticias sobre su marcha en el mundo y novedades que le permitieran estar al día sobre la evolución de la lengua española. He ahí tres de los senderos por los que ha transitado y transita hoy la sección.

—A tu juicio, ¿cuál es la importancia de una sección como esta?
—La sección contribuye modestamente a elevar la cultura lingüística de los cubanos. En primer lugar, derriba mitos sobre la lengua, como pudiera ser que la Real Academia Española es una institución creada para decirnos cómo debemos hablar y escribir. Desde nuestro espacio en la pequeña pantalla, hemos reiterado el verdadero papel de las corporaciones de la lengua: ser notarias del uso.
«En segundo lugar, Buen Idioma al día promueve el diálogo constante sobre temas de actualidad, como el lenguaje inclusivo o alguna palabra o uso novedoso. Asimismo, cada diciembre, invita a reflexionar sobre los vocablos que podrían definir el año que concluye, lo que despierta el interés por el español de Cuba, del cual debemos estar orgullosos».
—La divulgación lingüística no se limita a este espacio. ¿Qué otros proyectos o medios complementan esa labor?
—Desde sus inicios, el proyecto Buen Idioma tuvo claro que debía ser multiplataforma: así comenzó y así se ha mantenido. Tenemos un sitio web ([www.buenidioma.com](http://www.buenidioma.com)), en el que publicamos, en esencia, recomendaciones lingüísticas y claves de redacción para los profesionales de los medios de prensa. Además, tenemos una página en Facebook; una cuenta en Instagram, Threads y X; un canal en Telegram y otro en YouTube, así como un pódcast semanal en la Agencia Cubana de Noticias. Si esto no fuera suficiente, también publicamos, anualmente, nuestra propia revista digital.
—¿Cuáles son los principales retos al explicar temas del idioma de manera clara y atractiva para públicos diversos?
—El principal reto del proyecto Buen Idioma en general y de la sección en la televisión, en particular, siempre ha sido el mismo: seducir a todos los públicos, si bien en un inicio nos centramos, fundamentalmente, en los medios de comunicación. Para lograr atraparlos, hemos seguido varias estrategias: desde recomendaciones para escribir y pronunciar correctamente nombres extranjeros, por ejemplo, hasta análisis lingüísticos a partir de las canciones de reguetón. Todo esto se ha conjugado con un lenguaje sencillo, alejado, en la medida de lo posible, de tecnicismos y métodos tradicionales.
«Otro desafío ha sido perdurar en el tiempo, pues ya llevamos más de seis años, y no aburrir. Para ello, ha sido necesario tener siempre algo nuevo que contar».

—¿Reciben comentarios o reacciones de los televidentes sobre la sección? ¿De qué manera esa retroalimentación influye en la preparación de nuevos contenidos?
—Sí, muchísimos. No solo a través del correo electrónico [consultas@buenidioma.com](mailto:consultas@buenidioma.com), por donde mantenemos una estrecha comunicación con los seguidores, sino también por nuestras cuentas en las redes sociales y, desde luego, en la calle, pues no pocos televidentes se me acercan para agradecerme la existencia de este espacio, plantearme sus dudas lingüísticas, compartir alguna reflexión en torno a la lengua o sugerirme temas para la sección. Como siempre me gusta decir, tomamos nota de cada propuesta, que, curiosamente, casi nunca es única, pues coincide con la preocupación de muchos hablantes.
—¿Qué sueños o metas tienes para el desarrollo de Buen Idioma al día y para la labor de divulgación lingüística en general?
—Este es un sueño compartido con no pocos televidentes. A pesar de que la audiencia en la mañana es alta, muchos proponen que se retransmita la sección en otro horario, que tenga más tiempo e, incluso, que se convierta en un programa. Otro anhelo que he manifestado en varias ocasiones y que hoy reitero es que Buen Idioma aspira a ser, algún día, una filial de la Fundación del Español Urgente. En ella nos hemos inspirado y qué mayor alegría que, junto a la conocida FundéuRAE, pasar de proyecto a fundación.
La conversación con el joven Cristian Martínez revela que Buen Idioma al día ha pasado de ser un segmento televisivo a convertirse en un movimiento cultural. Nació en la Universidad y hoy se expande en televisión, prensa y redes. Su creador, conocido como «el domador de palabras», ha logrado que miles de cubanos encuentren en este proyecto un espacio de consulta, reflexión y orgullo por el español que hablamos. El camino recorrido demuestra que la divulgación lingüística puede ser atractiva, dinámica y profundamente necesaria.
La sección no solo acompaña a los televidentes en las mañanas de los jueves: se ha convertido en un puente entre la academia y la vida cotidiana, entre la tradición y la innovación, dejando claro que las palabras son territorio común y que cuidarlas es también cuidar nuestra identidad.
Por Yoamaris Neptuno Domínguez. Tomado del portal de la TV Cubana.
