Palabras que viajaron del japonés al español

Foto: Tianshu Liu en Unsplash.

 El lexicógrafo y periodista español, Martín Alonso Padraz (1903–1986), sentenció: «Todo proceso lingüístico se origina en la iniciación individual, pero no todo lo nuevo logra persistencia y durabilidad». Tanto es así que muchas palabras perduran en el tiempo, pero otras quedan olvidadas con el decurso de los años.  El léxico siempre está en constante evolución. Ya lo expresó Alonso Padraz: «Si el uso reclama la palabra nueva, esta enriquece el idioma». Precisamente, en la presente entrega de «Buen Idioma» hablaremos sobre 7 vocablos que viajaron del japonés al español y que llegaron para imprimirle más brío a este tesoro invaluable: las palabras.

Al calor de los Juegos Olímpicos, que desde el 23 de julio hasta el 8 de agosto tendrán ocupados en la ciudad nipona de Tokio a atletas de todo el mundo, incluidos, desde luego, los cubanos, relacionamos hoy los siguientes 7 japonesismos, todos documentados en el Diccionario de la lengua española (DLE):

1- bonsái:

Foto: Todd Trapani en Unsplash.

A la ‘planta ornamental sometida a una técnica de cultivo que impide su crecimiento mediante corte de raíces y poda de ramas’ se le denomina bonsái, término proveniente del japonés bonsai. Como señala el Diccionario panhispánico de dudas, «aunque la grafía bonsay se adapta mejor a la ortografía del español, la forma asentada en el uso es bonsái». Conviene recordar que lo apropiado es escribirla con tilde en la a por ser una palabra aguda terminada en vocal. Su plural es bonsáis.

2- catana:

Foto: Krys Amon en Unsplash.

Del japonés katana ‘espada’ llegó al español el término catana. Como consta en el Diccionario histórico de la lengua española (DHLE), se documenta por primera vez con la acepción de ‘loro pequeño con el plumaje de color verde’, en 1841, en el Resumen de la geografía de Venezuela, del italiano A. Codazzi.

Según el DHLE, al principio catana se registró en los diccionarios como nombre de mujer, diminutivo de Catalina, como se puede observar en la cuarta edición del Diccionario de la lengua española (1803). De acuerdo con el Diccionario académico, además de su primera acepción, ‘especie de alfanje de origen japonés’, en el español de Cuba se emplea con el sentido de ‘automóvil o aparato mecánico viejo y destartalado’.

Asimismo, como se atestigua en el Diccionario de frases populares en la literatura cubana (2017), la voz catana se emplea como nombre propio, tal cual se muestra en las expresiones siguientes: «éramos pocos y parió Catana» (‘expresa contrariedad ante un problema o un acontecimiento adverso que se suma a otros anteriores’) y «parió Catana, y parió macho» (‘se emplea cuando sucede algo que se esperaba con ansiedad’).

3- emoji:

Foto: Lidya Nada en Unsplash.

Los emojis, tan populares en el ámbito de las redes sociales, prácticamente forman parte de nuestras vidas. Desde 2020 dicho vocablo tiene una entrada en el lexicón español, obra en la que se aclara que emoji proviene del japonés emoji, y este de e ‘dibujo’ y moji ‘carácter, signo de escritura’.

Estas conocidas pequeñas imágenes o íconos digitales, de gran utilidad para expresar una emoción, un objeto o una idea, también tienen reglas para su uso adecuado. La primera obra académica que trazó algunas recomendaciones lingüísticas al respecto fue el Libro de estilo de la lengua española, publicado en el año 2018.

Lo que en un inicio fue un extranjerismo ya es hoy un término asentado en el uso, de ahí que se escribe en redonda, es decir, sin resalte tipográfico; tampoco necesita comillas. Sobre su pronunciación, la Real Academia Española ha aclarado que dependiendo de si se dice [emóji] o [emóyi], las grafías apropiadas serían emoji o emoyi, respectivamente.

4- karate:

Entre las novedades de los Juegos Olímpicos que tienen su sede en la ciudad nipona de Tokio, está la incorporación de cinco deportes al programa olímpico, entre ellos, el karate. A propósito, recordamos que tanto karate, pronunciado [karáte], como kárate son grafías apropiadas para referirse a la ‘modalidad de lucha japonesa, basada en golpes secos realizados con el borde de la mano, los codos o los pies, y que es fundamentalmente un arte de defensa’. Como indica el DPD, «el derivado que designa la persona que lo practica puede escribirse karateca o katareka, con preferencia por la primera de estas formas».

5- kimono:

Foto: Lyu JackSon en Unsplash.

Según el DLE, el término kimono tiene dos acepciones: ‘túnica de origen japonés, de mangas anchas y largas, abierta por delante y que se ciñe, cruzándola, mediante un cinturón’ y ‘vestimenta utilizada para practicar las artes marciales’. Por ser kimono la grafía originaria y más frecuente en el uso, es esta la forma recomendada, aunque también sería válida la adaptación quimono.

¿Sabía usted que el término quimón llegó al español a través del portugués, y este del japonés kimono ‘quimono’? ¿No sabe qué significa? El DLE lo aclara: ‘tela de algodón, que tiene unos seis metros y medio de largo por pieza, y cada una hace un corte de bata. Es tela muy fina, estampada y pintada, y las mejores se fabrican en el Japón’.

Por último, recordamos que kimono se atestigua por primera vez en el año 1917 en el Diccionario de la lengua española, obra de José Alemany y Bolufer; pues no fue hasta diez años más tarde cuando la RAE lo incorporó a su Diccionario manual e ilustrado de la lengua española.

6- sudoku:

Foto: John Morgan en Unsplash.

Del japonés sūdoku viajó al español el término sudoku, el cual se refiere al ‘pasatiempo que consiste en completar con números del 1 al 9 una cuadrícula de 81 casillas y 9 subcuadrículas, de forma que no se repita ningún número en la misma fila ni en la misma subcuadrícula’, documentado por primera vez en el Diccionario académico en la edición 23.ª (2014).

Sobre este vocablo, la Fundación del Español Urgente (Fundéu) ha puntualizado que «por extensión semántica, sudoku ha empezado a usarse con el sentido de rompecabezas de ‘problema o acertijo de difícil solución, especialmente aquel en el que hay que encajar a una serie de aspirantes o candidatos en un número limitado de puestos o cargos».

El uso anterior se puede observar en la siguiente oración: «Los líderes de la Unión Europea se citan para resolver el sudoku de cargos». La Fundéu también señala que no se debe «confundir este término con sodoku, ‘enfermedad infecciosa transmitida por las ratas’». Por último, como los demás vocablos recogidos en este listículo, insistimos en que sudoku no necesita cursiva ni comillas.

7- yudo:

De acuerdo con el DLE, el término yudo, que proviene de , ‘amalbe’, ‘discreto’ y ‘camino’, alude al ‘sistema japonés de lucha, que hoy se practica también como deporte, y que tiene por objeto principal defenderse sin armas mediante llaves y movimientos aplicados con destreza’. Según el Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española, el término yudo se documenta por primera vez en el Diccionario académico (19.ª edición) en el año 1970.

En Cuba, por ejemplo, es común escuchar [yúdo], aunque se es.criba judo. Sin embargo, debe evitarse esta falta de correspondencia entre grafía y pronunciación. Así, si usted pronuncia dicha palabra con ye [yúdo], lo apropiado es que escriba yudo; si dice [júdo], emplee, entonces, la grafía judo. Lo mismo es aplicable a judoca y yudoca.

La presente breve selección de términos que viajaron del japonés al español es una clara muestra de cómo el español se fue nutriendo — y aún hoy lo hace — de diversas lenguas. Voces como manga, harakiri, biombo, karaoke, kamikaze, origami, tofu y sumo, también nos llegaron del Japón, el país del sol naciente. ¿Se anima, usted, a buscar otras palabras con sabor a esta tierra?

*Tomado de la revista Juventud Técnica.  

 Se puede escuchar también el pódcast en el que tratamos este mismo asunto, disponible en Anchor.  

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